Arquitectura,

Escuela de Hostelería en Antiguo Matadero por Sol 89

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Sol89 es un grupo de arquitectos formado por María González y Juanjo López de la Cruz, dos arquitectos sevillanos que se incorporaron al mundo laboral de la arquitectura y el diseño hace poco más de diez años.

Antiguos alumnos de la escuela de arquitectura de Sevilla, al finalizar sus estudios y vivir un año en Paris, comenzaron a trabajar con Guillermo Vázquez Consuegra. María permaneció allí mas tiempo , mientras que Juanjo tuvo la oportunidad de hacer un proyecto por su propia cuenta. Con el tiempo, un familiar les dejó un pequeño apartamento donde se reunían las tardes, cuando cada uno había terminado sus jornadas , hacían concursos hasta que tuvieron la oportunidad de ganar uno de ellos y poder trabajar solos. No tenían un plan trazado, más bien surgió al albur de los acontecimientos.

“Hace tiempo que creemos que el azar interviene a menudo en el trabajo de un arquitecto, provocando a veces conexiones insospechadas entre asuntos distantes, a priori”

Con el tiempo se mudaron a un nuevo local, un espacio abierto y luminoso. De esta forma empezaron a dar a conocer su propio trabajo por algún premio obtenido y, todavía sin nombre, empezaron a llamarles como la dirección de su estudio ‘SOL89’. Adueñándose de este “mote”, lo consideraron un nombre redondo, pues era mucho mejor que cualquier combinación posible entre González y López. Se dejaron llevar, y ahora es su nombre; corto, lleno de curvas cuando se dibuja y evoca algo luminoso, les pareció bien.

Las necesidades humanas, son la razón de ser de la arquitectura, por eso Sol 89 afirma que toda arquitectura es funcionalista.  Lo que hay que poner siempre en duda es cuales son esas necesidades; algunos afirman que una vivienda es una arquitectura para satisfacer la necesidad de un salón, una cocina, tres dormitorios y dos baños en condiciones razonables de confort, pero para Sol89 se equivocarían, puesto que consideran que estas condiciones son muy limitadas. Creen que una casa es un lugar donde sentir un olor característico al llegar, donde ver los juguetes desordenados de un niño, donde dar un beso en medio de un pasillo, en el que acumular libros por leer, donde encontrar una esquina para leerlos … ; también es el sitio en el que siempre hay cosas por hacer, como dijo Siza, ‘un mundo que se sigue construyendo después de la obra’; así todas las arquitecturas posibles.

Intervenir en la ciudad histórica tiene algo de acodarse, de instalarse, de cobijarse en los huecos y porosidades consolidados a lo largo del tiempo. La densidad de la arquitectura del matadero: muros, patio, piedras y las columnas desplazadas del templo fenicio de Hércules Melcart donde ataban a las reses, contrasta con el espacio potencial existente definido por el muro perimetral que ha permanecido vacío durante años como lugar de llegada del ganado, callejón de sacrificio y corral de porcino y vacuno.

Esta rehabiltación de Sol 89, ubicada en el antiguo matedero Medina Sidonia, Cádiz, cuenta con una superficie de 751m², proyectado en 2007y ejecutado entre 2009 y 2011.

El proyecto propone atrapar dicho espacio mediante una nueva cubierta cerámica que limita la intervención de nueva planta, clarificando y consolidando el ámbito original de la construcción del matadero.

La cubierta, confinada entre los muros perimetrales, permite iluminar el espacio entre muros y se encrespa para albergar la cocina de la escuela de hostelería, salpicada por patios que funcionan como chimeneas de ventilación y como grandes maceteros de especies culinarias, mientras en las naves del matadero se sitúan los comedores didácticos abiertos al patio principal.

La nueva cobertura, revestida de cerámica cocida, eriza su perfil buscando la luz y su reflejo en la multitud de cubiertas que van remontando la loma de Medina Sidonia.

Al igual que en sus anteriores proyectos de rehabilitación, Sol 89, incorpora elementos actuales desde el respeto hacia la construcción preexistente, que conviven con la construcción antigua, respetando siempre la entrada de luz natural y destacando los elementos antiguos tanto de una forma constructiva como lumínica. Sin modificar el estado de algunas columnas, encuentros o elementos históricos, únicamente rehabilitándolos.

Arquitectos: María González y Juanjo López de la Cruz.

Arquitecto Técnico: Jerónimo Arrebola.

Colaboradores: George Smudge, estudiante de arquitectura.
Estructura: Alejandro Cabanas.

Instalaciones: Insur JG.

Constructora: Rhodas S.L. y Novoaridian S.L.

Fotografía: Fernando Alda.

Diseñadora de Interiores, editora, amante de la artesanía y de las líneas mediterráneas. De mente curiosa, rompiendo paradigmas y experimentando con el diseño en ilabyou.

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