Arquitectura, Interiorismo,

Pink House por Mezzo Atelier

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En la isla atlántica de São Miguel, en las Azores, un antiguo establo de principios del siglo XX se convierte ahora en Pink House. Dos casas para huéspedes donde la historia y la contemporaneidad coexisten en equilibrio.

Pink House, una rehabilitación de la firma italiana Mezzo Atelier que transforma el antiguo edificio con una vibrante fachada en color rosa.

Giacomo Mezzadri y Joana Oliveira son Mezzo Atelier. El joven estudio italiano/portugués  trabaja tanto de estudio como laboratorio práctico. Los dos arquitectos, con diferentes antecedentes profesionales, dirigen este taller multidisciplinar que desarrolla proyectos arquitectónicos, instalaciones, interiores, objetos y muebles de producción propia. Inspirados en el concepto de arte global de Bauhaus, su objetivo es diseñar espacios y objetos logrando una personalización completa para cada proyecto y cada cliente.

Mezzo Atelier transforma el antiguo edificio con una vibrante fachada en color rosa.”

El objetivo principal del diseño en Pink House era mantener el carácter, las líneas y la atmósfera rural de la construcción. Al mismo tiempo, se pretendía adaptar la estructura adjunta a una tipología completamente nueva y con las normativas contemporáneas. Nuevas aberturas en Pink House donde se superponen cuidadosamente en las fachadas de colores, así como en la pared de piedra. Una labor en la que agrega a su vez un nuevo volumen en la construcción principal. Este añadido permite generar  una segunda casa más pequeña parece integrada en el conjunto.

La casa más grande se desarrolla en dos niveles: la planta baja se abre a los espacios exteriores circundantes y se extiende a diferentes alturas, creando un piso semi-nivelado donde un espacio social da acceso a las suites privadas y al área de servicio.

Los interiores y los muebles hechos a medida fueron cuidadosamente diseñados con el fin de crear una atmósfera neutral y pacífica. Pink House permite que, en el interior, las vistas del jardín sean prominentes en los espacios interiores.

La madera de cryptomeria local (cedro japonés) se usó para la construcción y el mobiliario. Las vigas de madera antiguas de pino y acacia, encontradas en el lugar, se convirtieron en mesas hechas a medida. La intervención de fuera hacia dentro, actualiza el edificio existente pero dándose “pequeñas licencias” que permiten a Pink House tener pequeños recordatorios de su pasado.

Fotografías de Fernando Guerra y Rui Soares

Diseñadora de Interiores, editora, amante de la artesanía y de las líneas mediterráneas. De mente curiosa, rompiendo paradigmas y experimentando con el diseño en ilabyou.

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